martes, 3 de noviembre de 2015

Más allá del amor. Octavio Paz


Todo nos amenaza: 
el tiempo, que en vivientes fragmentos divide 
al que fui 
del que seré, 
como el machete a la culebra; 
la conciencia, la transparencia traspasada, 
la mirada ciega de mirarse mirar; 
las palabras, guantes grises, polvo mental sobre la yerba, 
el agua, la piel; 
nuestros nombres, que entre tú y yo se levantan, 
murallas de vacío que ninguna trompeta derrumba. 

Ni el sueño y su pueblo de imágenes rotas, 
ni el delirio y su espuma profética, 
ni el amor con sus dientes y uñas nos bastan. 
Más allá de nosotros, 
en las fronteras del ser y el estar, 
una vida más vida nos reclama. 

Afuera la noche respira, se extiende, 
llena de grandes hojas calientes, 
de espejos que combaten: 
frutos, garras, ojos, follajes, 
espaldas que relucen, 
cuerpos que se abren paso entre otros cuerpos. 

Tiéndete aquí a la orilla de tanta espuma, 
de tanta vida que se ignora y se entrega: 
tú también perteneces a la noche. 
Extiéndete, blancura que respira, 
late, oh estrella repartida, 
copa, 
pan que inclinas la balanza del lado de la aurora, 
pausa de sangre entre este tiempo y otro sin medida.

jueves, 29 de octubre de 2015

Creo en mi corazón. Gabriela Mistral

Creo en mi corazón, ramo de aromas 
que mi Señor como una fronda agita, 
perfumando de amor toda la vida 
y haciéndola bendita. 

Creo en mi corazón, el que no pide 
nada porque es capaz del sumo ensueño 
y abraza en el ensueño lo creado: 
¡inmenso dueño! 

Creo en mi corazón, que cuando canta 
hunde en el Dios profundo el franco herido, 
para subir de la piscina viva 
recién nacido 

Creo en mi corazón, el que tremola 
porque lo hizo el que turbó los mares, 
y en el que da la Vida orquestaciones 
como de pleamares. 

Creo en mi corazón, el que yo exprimo 
para teñir el lienzo de la vida 
de rojez o palor y que le ha hecho 
veste encendida. 

Creo en mi corazón, el que en la siembra 
por el surco sin fin fue acrecentando. 
Creo en mi corazón, siempre vertido, 
pero nunca vaciado. 



Creo en mi corazón, en que el gusano 
no ha de morder, pues mellará a la muerte; 
creo en mi corazón, el reclinado 
en el pecho de Dios terrible y fuerte.




martes, 27 de octubre de 2015

La hoja de la enredadera. Jorge Bucay

Cuento extraído del libro de Jorge Bucay "Cartas para Claudia".

Este libro está compuesto de los escritos que, durante más de tres años de trabajo terapéutico, Jorge Bucay dedicó a sus pacientes. Con el tiempo, ellos mismos empezaron a compartir y distribuir estas cartas, hasta que, un día, y en vistas del éxito que estaban teniendo, sugirieron a Jorge Bucay que las publicara. Con sus propios recursos y la ayuda de algunos buenos amigos, Jorge Bucay publicó este libro en 1986 con el título Cartas para Claudia. En esta correspondencia imaginaria, Claudia, una ami­ga muy querida por el autor, es la destinataria de un correo revelador que despejará muchas de sus dudas sobre el autoconocimiento, el amor, la belleza de la vida y los secretos de la psicología. El libro se ha convertido ya en todo un clásico de la autoayuda.

martes, 20 de octubre de 2015

Pétalos de vida

Nuestra vida es como los pétalos de una flor, con una particularidad, que esa flor nunca se apaga, es eterna, viaja a través del tiempo en un caminar infinito. Cada pétalo es un momento de nuestra vida en común. Cada estación del año renueva toda su figura, cambiando sus colores y adecuándolo a nuestras vidas mi cielo dorado.

Aquel pétalo pertenece a es fin de semana junto a ti, ese otro a un lunes lluvioso a tu lado, mis sueños con tu imagen es ese otro, esos días y momentos sublimes, de tanto amor, de tanta pasión, de tanta felicidad. Ese otro pétalo representa el día que nos conocimos, aquel día en que la puesta de sol fue excepcional, con ese beso prometido, con ese primer beso tantas veces soñado. Otro pétalo es aquel amanecer dorado, terminado así un primer día  de infinita felicidad. Y otros tantos momentos que pertenecen a otros tantos pétalos hasta componer la flor de nuestros sentimientos encontrados.

Hay muchos pétalos, muchos momentos mágicos, muchos instantes inolvidables. Por eso, en cada estación se renueva esa flor, para dar paso a más instantes extraordinarios, a más momentos de pasión, a acompañarnos en nuestro futuro juntos, a ayudarnos a caminar por esta senda de la vida, para guardar nuestro amor.

Fernando Infante





Canción para ti. Frank Quintero

viernes, 16 de octubre de 2015

La caricia perdida. Alfonsina Storni


Se me va de los dedos la caricia sin causa, 
se me va de los dedos... En el viento, al pasar, 
la caricia que vaga sin destino ni objeto, 
la caricia perdida ¿quién la recogerá? 

Pude amar esta noche con piedad infinita, 
pude amar al primero que acertara a llegar. 
Nadie llega. Están solos los floridos senderos. 
La caricia perdida, rodará... rodará... 

Si en los ojos te besan esta noche, viajero, 
si estremece las ramas un dulce suspirar, 
si te oprime los dedos una mano pequeña 
que te toma y te deja, que te logra y se va. 

Si no ves esa mano, ni esa boca que besa, 
si es el aire quien teje la ilusión de besar, 
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos, 
en el viento fundida, ¿me reconocerás?

Alfonsina Storni


Alfonsina y el mar. Mercedes Sosa