martes, 22 de diciembre de 2015

Amorosa anticipación. Jorge Luis Borges


Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta 
ni la costumbre de tu cuerpo, aún misterioso y tácito y de niña, 
ni la sucesión de tu vida asumiendo palabras o silencios 
serán favor tan misterioso 
como el mirar tu sueño implicado 
en la vigilia de mis brazos. 

Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sueño, 
quieta y resplandeciente como una dicha que la memoria elige, 
me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes.

Arrojado a quietud 
divisaré esa playa última de tu ser 
y te veré por vez primera, quizá, 
como Dios ha de verte, 
desbaratada la ficción del tiempo 
sin el amor, sin mí.


jueves, 17 de diciembre de 2015

Alba. Federico García Lorca


Mi corazón oprimido
Siente junto a la alborada
El dolor de sus amores
Y el sueño de las distancias.
La luz de la aurora lleva
Semilleros de nostalgias
Y la tristeza sin ojos
De la médula del alma.
La gran tumba de la noche
Su negro velo levanta
Para ocultar con el día
La inmensa cumbre estrellada.



¡Qué haré yo sobre estos campos
Cogiendo nidos y ramas
Rodeado de la aurora
Y llena de noche el alma!
¡Qué haré si tienes tus ojos
Muertos a las luces claras
Y no ha de sentir mi carne
El calor de tus miradas!
¿Por qué te perdí por siempre
En aquella tarde clara?
Hoy mi pecho está reseco
Como una estrella apagada.

jueves, 10 de diciembre de 2015

El placer de lo simple. Alicia Fernández


El placer de lo simple
El olor a ropa recién lavada, su frescura.
Una gota de lluvia cayendo en la mejilla.
Darte la mano, estrecharte en un abrazo.
Estremecerse con una mirada, acariciar una sonrisa.
Caminar juntos, unidos por el corazón.
Es el placer de lo simple...
Posar la mano en el aire y sentir su brisa.
Besar el sol, dejarse mecer por las olas de la mar.
Llenar un cubo con palabras bonitas y lanzarlas al mundo.
Reír sin parar, llorar de felicidad.
Leer...leerte.
Escribir...escribirte.
Pasar los dedos por tus paginas, ver caer la hoja del árbol.
Sentir una respiración.
El placer de lo simple es... latir con la vida.

martes, 8 de diciembre de 2015

Que es el Amor

Un relato corto que no te dejará indiferente, con una bellas palabras conoceréis lo que el amor.




jueves, 3 de diciembre de 2015

Pájaros de barro. Manolo García



Por si el tiempo me arrastra 
a playas desiertas, 
hoy cierro yo el libro 
de las horas muertas. 
Hago pájaros de barro. 
Hago pájaros de barro y los hecho a volar. 
Por si el tiempo me arrastra 
a playas desiertas, 
hoy rechazo la bajeza 
del abandono y la pena. 
Ni una página en blanco más. 
Siento el asombro de un transeúnte solitario. 
En los mapas me pierdo. 
Por sus hojas navego. 
Ahora sopla el viento, 
cuando el mar quedó lejos hace tiempo. 
Ya no subo la cuesta 
que me lleva a tu casa. 
Ya no duerme mi perro junto a tu candela. 
En los vértices del tiempo anidan los sentimientos. 
Hoy son pájaros de barro que quieren volar. 
En los valles me pierdo, 
en las carreteras duermo. 
Ahora sopla el viento. 
Cuando el mar quedó lejos hace tiempo. 
Cuando no tengo barca, remos ni guitarra. 
Cuando ya no canta el ruiseñor de la mañana. 
Ahora sopla el viento. 
Cuando el mar quedó lejos hace tiempo. 
En los valles me pierdo, 
en las carreteras duermo.


jueves, 26 de noviembre de 2015

Cerrando círculos. Paulo Coelho


Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto.

Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿Terminó tu trabajo?, ¿“Se acabó tu relación? , ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La relación se acabó? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente “revolcándote” en los por qué, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.

El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!

Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente…

El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú… Suelta el resentimiento. El prender “tu televisor personal” para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte lentamente, envenenarte y amargarte.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando “puertas abiertas” por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones? , ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.

Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.

Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Por eso cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.

Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. ¡Esa es la vida!

Paulo Coelho